
Durante años hablamos de flora vaginal normal casi de forma automática, como si el concepto fuese simple, estable y definitivo. En este episodio quise detenerme justamente ahí: en revisar qué significa hoy eso que durante tanto tiempo dimos por sentado.
Arranco por lo básico. La vagina no es estéril ni debería serlo. Tiene una comunidad microbiana propia que cumple funciones clave en la salud genital. El problema es que el término “flora” quedó viejo. Hoy hablamos de microbiota, es decir, el conjunto de microorganismos que habitan un nicho específico. Y cuando sumamos sus genes, metabolitos y el ambiente donde viven, entramos en el concepto de microbioma.
Este cambio no es solo semántico. Cambia la forma en que interpretamos los resultados de laboratorio y, sobre todo, cómo entendemos los llamados “disbalances” vaginales. Muchas veces no estamos frente a una infección clásica, sino ante una alteración del equilibrio de esa microbiota que solemos llamar, de forma imprecisa, flora vaginal normal.
La microbiota vaginal no es estática. Varía con la edad, el estado hormonal y múltiples factores externos. En la edad reproductiva, los lactobacilos suelen ser predominantes y cumplen un rol central: mantienen el pH ácido, compiten con otros microorganismos y dificultan la colonización por patógenos. Pero —y esto es clave— su ausencia no implica automáticamente enfermedad. El ecosistema vaginal es más diverso y complejo de lo que aprendimos en los libros clásicos.
También abordo un tema frecuente en la consulta y en el laboratorio: las secreciones vaginales. No todo lo que las pacientes llaman “flujo” es patológico. Existen secreciones vaginales normales, con características bien definidas, que forman parte de una microbiota saludable y que no deberían medicalizarse sin criterio.
Este episodio es el punto de partida de una serie. No entro aún en diagnósticos diferenciales ni en patologías específicas. La idea es sentar bases sólidas: lenguaje correcto, conceptos claros y una mirada microbiológica actualizada que nos permita interpretar mejor lo que vemos en el microscopio… y lo que no.
Porque antes de diagnosticar infecciones vaginales, primero hay que entender qué significa realmente flora vaginal normal hoy.